Directrices de dosificación para hormigones autocompactantes de baja y media resistencia

A nivel mundial, el empleo de Hormigones Autocompactantes (HAC) ha tenido una gran aceptación en la industria de los prefabricados, lo cual responde a numerosos factores tales como: reducción de los tiempos de ejecución y de los costos de producción, mejora de las condiciones de trabajo por eliminación del vibrado, mejora de la calidad del producto final (acabado y durabilidad), permite el uso de moldes complejos y piezas con armaduras densas [1, 2, 3].  Sin embargo, la situación es muy distinta para el caso de la industria del Hormigón Preparado. Ello puede apreciarse al observar las estadísticas de ERMCO, en las cuales se evidencia el bajo uso del HAC en los países de Europa, Rusia y Estados Unidos, con un promedio de uso que ha variado del 0.8% al 1.5%. El uso actual del HAC en construcciones hechas “in situ” está reducido mayoritariamente a procesos de cierta complejidad: llenado de piezas de geometría especial o densamente armadas, zonas de difícil acceso y/o con imposibilidad de vibrado, reparación de estructuras existentes, túneles subterráneos. Por lo general, las mezclas presentan altos contenidos de finos para obtener las propiedades reológicas necesarias para lograr la autocompactabilidad, lo cual se traduce, usualmente, en mezclas con altos contenidos de cemento portland, y consecuentemente, altos valores de resistencias iniciales y finales, mucho mayores a los estrictamente requeridos por proyecto. De esta forma, el costo de los componentes que conforman un HAC es mayor que el de un hormigón convencional de igual resistencia.  La mayoría de los trabajos publicados en la literatura científica, refieren a HAC con valores de resistencias a compresión altos. En este sentido, en la base de datos desarrollada por Vilanova, la cual cuenta con 627 dosificaciones, obtenidas de 138 referencias pertenecientes a publicaciones comprendidas entre los años 1997 a 2008, se observa que el centro de gravedad de la distribución de frecuencias de las resistencias a compresión de las diferentes dosificaciones de HAC, se sitúa en el entorno de los 50 a 60 MPa. Un planteamiento interesante mediante estadística, es el dado por Almeida Filho et al.  Consciente del interés de utilizar HAC en el ámbito de resistencia menores a las reseñadas, otros autores han iniciado el camino, principalmente actuando sobre la vía química, a través del uso de aditivos modificadores de viscosidad (AMV), sin incidir como variable principal en el propio esqueleto granular y sus componentes. Otros investigadores, actuando sobre el contenido de finos, obtuvieron HAC de resistencias medias empleando diferentes tipos de adiciones en sustitución de parte del cemento: polvo de piedra caliza residual de cantera en altos porcentajes , ceniza volante en altos porcentajes, combinación de ceniza volante y escoria granulada de alto horno o de ceniza volante y filler calizo .  El objetivo del trabajo consiste en estudiar Hormigones Autocompactantes de resistencias características medias y de bajo costo, que favorezcan la implantación de los mismos en la construcción in situ, mejorando las prestaciones a un coste razonable. Para dar respuesta a este objetivo, en primer lugar se hace un planteamiento conceptual, en el que se proponen criterios sobre cómo diseñar un hormigón de estas características, a través del camino de la vía física y teniendo presente las condiciones de entorno. Con posterioridad, se contrasta la viabilidad de la propuesta con una campaña experimental en la que se utiliza un filler local (Polvo de Electrofiltro, PEF, de una de las fábricas de cemento en Uruguay), y se estudian seis dosificaciones de HAC (con diferentes porcentajes de sustitución cemento por PEF y dos relaciones agua/finos diferentes), caracterizando los hormigones resultantes tanto en estado fresco como endurecido. . ver todo el artículo

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