Alejandro López Vidal – Director Técnico ANDECE

Moshe Safdie – HABITAT 67-

Desde que el arquitecto estadounidense Edward T. Potter registró a finales del siglo XIX la primera patente de edificio prefabricado mediante módulos tridimensionales en for­ma de cajones apilables en hormigón, se estima que actualmente existen unas 1.300 patentes de construcción modular en hormigón en todo el mundo. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando esta metodología constructiva ha terminado por aceptarse, tanto por parte de arquitectos, constructores y, especialmente, usuarios finales. Basada en la preconstrucción o en la prefabricación casi total de la construcción, y siguiendo un patrón de diseño modular, se fundamenta en trasladar a la planta in­dustrial el mayor número de tareas para minimizar las que se llevarían a cabo en la obra. La construcción modular aparece como una de las claves para la industria de materiales en 2017, previendo además que en cinco años más de la mitad de todos los proyectos del sector utilizarán la construcción modular. Este artículo pretende recoger el estado actual de esta técnica, analizar las ventajas que ofrece frente a la construc­ción más convencional y exponer los retos a los que se enfrenta un sector dentro de la industria del prefabricado que está apostando firmemente por esta línea de negocio.

De las casas prefabricadas a la vivienda industrializada

Todavía hoy se suele aludir a este tipo de construcción como ‘casa prefabricada’, algo que conceptualmente no es correcto; sería así si toda la casa se preconstruyese en una fábrica, se transportase todo el conjunto y su instalación se limitase a colocarla en su posición definitiva. Y tampoco es recomendable desde el punto de vista de su promo­ción, ya que todavía hoy persiste cierta connotación de provisionalidad o baja calidad hacia el concepto ‘casa prefabricada’.

del edificio resultante. El objetivo final es conseguir conjuntos integrados que se conviertan en soluciones estandarizadas, pero sin limitar ciertos parámetros de personalización (acabados superficiales, dimensiones variables, distribución de juntas, equipamiento interior, etc.).

Según el grado de industrialización nos podemos encontrar con distintos mode-los:

  • Enfoque integral: construcción a partir de módulos completos, resul­tando un mayor grado de industria­lización ya que las tareas de obra se reducen al mínimo posible (ensam­blaje, remates, etc.). Los módulos re­sultantes son segmentos enteros de espacios, en los que los suelos, las pa-redes y los techos, con sus instalacio­nes, constituyen una única unidad. También es posible encontrarnos con otros elementos prefabricados de hormigón integrados (escaleras, mobiliario interior, etc.).

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