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El hormigón en carreteras reduce en un 80 por ciento el coste de mantenimiento.

12/04/2013

 

El uso de hormigón en carreteras permite reducir un 80 % los costes de mantenimiento y garantiza hasta diez años la durabilidad de la carretera frente al asfalto, y podría aplicarse en los más de 4.000 kilómetros de viales secundarios que tiene la Comunitat.

Las carreteras de hormigón "son más económicas porque no necesitan betún, que es un derivado del petróleo menos duradero, sometido a una gran variabilidad de precio y, además, poco sostenible".

El presupuesto para la construcción y mantenimiento de puentes, vías, carreteras, canales y edificios públicos ha bajado un 35 % respecto al de 2012, y con él, la licitación de obra pública en la Comunitat Valenciana, por lo que habría que apostar por materiales duraderos y sostenibles.

Se apela además a la "responsabilidad social", ya que el cemento se fabrica en la Comunitat, en las plantas de Alicante y Buñol (Valencia), con materias primas locales, lo que ayuda a mantener puestos de trabajo directos "en un año en el que la producción de cemento se ha reducido a niveles de los años 60". En 2009, una tonelada de betún asfáltico costaba 300 euros y en 2012, ascendía a 550 euros por tonelada, mientras que el precio del cemento "está estabilizado desde 2009 alrededor de 80 euros" la tonelada.

CEMEX propone en caminos rurales y pistas forestales incorporar cemento a la mezcla de tierra existente, mediante la utilización de maquinaria de nivelación y compactación habitual, lo que entre otras ventajas reduce el coste de mantenimiento del camino a un tercio del coste del mantenimiento tradicional. También aboga por rehabilitar carreteras secundarias con material reciclado de la propia carretera, que entre otras cosas hace innecesario cortes en las vías, ya que se puede circular inmediatamente sobre la capa final una vez terminada, y permite realizar hasta once metros lineales por minuto. En las carreteras nacionales y autovías, CEMEX plantea construir o rehabilitar con pavimentos de hormigón, en lugar de con asfalto, ya que ahorran entre un 2 y un 5 % de combustible, reducen un 30 % las necesidades de iluminación de la vía al tener un color claro y reflejar la luz, y su coste de mantenimiento es un 80 % menor.

Además, los pavimentos de hormigón, debido a su alta reflectancia solar, disminuyen el efecto isla de calor en las ciudades y suponen un ahorro en necesidades de iluminación nocturna. En el caso de los túneles, el uso de pavimento de hormigón proporciona mayor seguridad, pues en caso de accidente con incendio "no arden ni se desprenden sustancias tóxicas".

En paradas de autobús de las ciudades, estos pavimentos suponen que "las ruedas sufren menos, se ahorra carburante y el coste de su mantenimiento es casi nulo", y en Valencia, se ha empleado recientemente en las calzadas de paradas de autobús en Blasco Ibáñez, las grandes vías y la avenida de Aragón.

 

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